Una mañana de espíritu Trinitario y Sacramental...

 

 

 

 

Eran las diez y media de la mañana cuando, bajo un espléndido sol casi veraniego, la Agrupación Musical se encontraba afinando y preparándose para acompañar un año más a Jesús Sacramentado por las calles de la feligresía de la Iglesia de la Trinidad, en pleno centro del casco histórico cordobés. Con toque de tambor y a paso ligero, partimos rumbo a San Roque, donde formaríamos para el comienzo de la procesión.

Cuando el minutero del reloj ya había pasado las once en punto, el cortejo comenzaba su caminar por la calle Buen Pastor. La Custodia cruzaba el dintel del templo y la corneta marcaba la marcha real, iniciando así la procesión tras el Santísimo. “Saeta”, “Ángeles Salesianos” y “Pange Lingua” se abrieron paso hasta llegar a las Hermanitas de los Desamparados, para luego seguir con una serie de marchas litúrgicas y clásicas como “Santa María de la Esperanza”, “Creo en Jesús”, “Virgen de las Angustias”, “Cinco Llagas” o “Virgen de la Hiniesta”, entre otras. Ya con el sol colándose en cada esquina de las calles de la Judería, llega la custodia a la Calle Eduardo Dato, en la que se vieron brillar de ilusión las caras de los jóvenes niños que formaban la cuadrilla y el cuerpo de capataces, al oír el juego de tambores que anunciaba “El Principio de un Sueño”; tras ella, “Perdona a tu Pueblo”, “Paz” y “Prendimiento de Jesús”. Ya en la Calle Lope de Hoces y a la imponente sombra del muro norte de la Iglesia de San Juan y Todos los Santos, sonaba “Salud de San Bernardo” y “Coronación”, poniendo punto y final un año más a esta procesión que tan especial es para nosotros. Procesión en la que se fundieron de nuevo las dos casas trinitarias cordobesas y que rebosó juventud, solemnidad, júbilo e ilusión.

Una vez más, gracias a la Iglesia de la Trinidad y a su párroco José Juan por contar de nuevo con nosotros para que acompañásemos al Santísimo Sacramento de la parroquia.

Javier Romero Pérez

Componente de la Agrupación Musical Santísimo Cristo de Gracia