“POR SIEMPRE A TI, DIOS Y PADRE NUESTRO”

 

 

 

Y tras el merecido descanso del Miercoles Santo, llegaba el día que más esperado por nosotros, nuestro ansiado... Jueves Santo. 

Sobraban las palabras para este día, volvíamos a estar junto a Él, ibamos a llenarnos de su Gracia y volveríamos a soñar de nuevo con momentos mágicos que solo el Santísimo Cristo de Gracia sabe darnos.

¿Cómo vivimos este Jueves tan especial para nosotros? Nuestro compañero Javier Romero Pérez nos lo cuenta en su crónica titulada como:

"POR SIEMPRE A TÍ, DIOS Y PADRE NUESTRO"

 

Llegaste como llegas siempre… callado, sin hacer ruido, por la puerta de atrás, sin querer molestar. Llegaste como llegas siempre… Humilde, sincero, leal, atrevido, honesto. Llegaste como llegas siempre, siendo TÚ. Y nosotros, puñado de mentes desorganizadas, panda de jóvenes insensatos, volvimos a quedar embelesados ante tu imponente silueta, en un silente cocherón que se ve sumergido en un sinfín de conversaciones calladas. Conversaciones de los hijos hacia su Padre; conversaciones cargadas de amor y de perdón, despojadas de falsas apariencias e hipocresías, desnudas en la verdad y en la fe, proclamadas con fidelidad y convencimiento… Llenas de GRACIA. Y es que, cuánto nos queda todavía por aprender, amigo nuestro, pues después de diez años, todavía somos incapaces de mantenerte la mirada sin que nuestros lamentos queden ahogados en un inmenso pozo de lágrimas. Es el momento en el que, los que aún pueden articular palabra, elevan al cielo la letra de un atrevido Himno que hiere como una lanza de fuego al cantarlo, ya que su letra es una certera daga capaz de atravesar a cualquier corazón que se atreva a escucharlo. “Padre, no te mueras por mí, si no soy nada… sólo soy un pobre barro deforme, que además no sé soportar ni tu mirada y casi nunca estoy conforme contigo, pues quiero las cosas a mi manera y no cuento contigo, me quito todo para ir ligero y, encima, no aguanto ni media bofetada. Y a pesar de todo, sigues ahí, en el mismo lugar que siempre, esperando un Jueves Santo más… Gracias siempre te doy, pues no me dejas. Por eso te digo: Hazme a tu forma, a imagen de Ti, como deseas…”

De pronto la luz, el ruido, la algarabía, los aplausos, la muchedumbre, la trompeta que raja el cielo… El recogimiento se ha roto de un portazo para dar lugar al bullicio y el gentío, pues ese Dios al que su agrupación rezaba, mira ahora a su pueblo. Un pueblo que lleva un año entero soñando con el mágico reencuentro, pensando en su portentoso caminar adormecido, queriéndose perder entre su peculiar calvario de humildes ofrendas esparragueras. Una lluvia de saetas, cantar añejo del pueblo andaluz, despuntan el aire de una plaza que está recogida en un suspiro al ver al Cristo de sus amores. Y entre un sinuoso camino de capirotes morenos, el Señor del Alpargate deja atrás la portentosa fachada trinitaria, para dirigirse a la médula de la ciudad califal, dejando estampas memorables a su paso por los barrios de la Magdalena y San Pedro. Unas calles en las que marchas de toda la vida y de nueva época se iban entremezclando, dando lugar al característico repertorio que es santo y seña de nuestra Cofradía. “La Salve”, “La Oración en el Huerto”, “Orando al Padre”, “Conversión”, “Amén”, “Virgen de la Estrella” o “Presentado a Sevilla”, entre muchas otras, regalaban un inconfundible aroma a Jueves Santo en cada plazuela donde sonaran.

Ya pasada la caída de la tarde, cuando la Luna de Nisán se confunde entre las nubes de incienso del desfile trinitario, el Rey del Nuevo mundo, se emplazaba en la justa entrada de la nueva Carrera Oficial. Cuán difícil creíamos que era, cuán inviable pensábamos que sería nuestro paso por ese recorrido… Pero ahí estaba Él, como siempre, acostumbrado a vencer imposibles con esa arrolladora naturalidad que nos desconcierta. Unos sollozos en forma de melodía grababan una leyenda en el firmamento de la Plaza del Triunfo: “Reo de Muerte”, para continuar con marchas de solera como “Pange Lingua”, “Coronación” u “Oh Pecador”. “Que Dios os guarde en el cCelo” fue la marcha con la que el Señor de la Vida y de la Gracia entró en el soberbio Patio de los Naranjos. Una marcha que nos hace alzar una oración a la gloria por esas personas que duermen en un eterno Jueves Santo. Y permitidme decir que yo, como muchos otros, no pude evitar acordarme de un amante del Cristo de Gracia y un enamorado de la banda del Señor que nos abandonó hace dos meses… Mariano, qué orgulloso estarías en tu palco celestial viendo entrar a tu querido Esparraguero y su agrupación en el interior de la Santa Iglesia Catedral. En estas líneas queremos agradecer a nuestra querida Hermandad, pues permitió que el banderín y sus escoltas formaran parte del grandioso momento vivido en el interior de las naves Catedralicias, realizando Estación de Penitencia ante el Santísimo Sacramento.

No sólo quisimos acordarnos de los que ya no están, sino que también hicimos mención especial a nuestra Orden Trinitaria, esa que dota de carisma, identidad y ser, no sólo a nuestra formación, sino a la Cofradía entera. Es por eso que en los muros de la Catedral quedó escrito en forma de melodías nuestra marcha, “Gloria Tibi Trinitas”, seguida de la marcha, SU marcha, “A mi Dios Crucificado”, que ponía fin al Jueves Santo cordobés en la Catedral. Sin duda, un minucioso repertorio en el que cada marcha tuvo su motivo y su por qué. Un repertorio capaz de sobrecoger a cualquier alma que se sienta del Cristo de Gracia. Y en ese mismo momento, el Cristo más grande que las puertas del cielo hacía realidad el sueño de la artista Nuria Barrera; sueño que plasmó en el cartel de la Semana Santa de manera colosal y que ahora, su banda, lo contemplaba desde la otra cara del póster… a cuál más bella.

Al filo de la media noche, con paso firme y decidido, pusimos rumbo a nuestro barrio. El imponente crucificado arañaba la cal de los antiguos caserones de la judería de Córdoba acompasado de un notorio recital de marchas propias como “Y yo Soy la Resurrección y la Vida”, “Cae Tu Sangre…”, “Aquel día…” o “Gratiam”. Tampoco quisimos faltar a la cita anual que tenemos cada año con la Hermandad del Rocío, interpretando, como siempre, “El Principio de un Sueño” a su paso por el atrio de San Pablo.

Bien entrada la madrugada, la Cofradía trinitaria enfilaba las esquinas más señeras de nuestro recorrido, a compás de marchas de tronío como “Ángeles Salesianos”, “Resurrección de Jesús”, “Esencia de Jueves Santo”, “Esperanza Madre del Amor”, “Alfaros” o “Sones de un Barrio”. Y así, prendidos de elegante mecía de tu melena que dibuja una caricia infinita con el viento, sin darnos cuenta, volvimos de nuevo a la calle más cofrade para la banda del Cristo de Gracia, calle que desprende aroma de barrio, plegarias centenarias, recogías enlentecidas y lamentos continuos por el final inminente. No dejamos lugar a que sonara el tambor, pues la marchas se iban sucediendo una tras otra para que en ningún momento caminara el Señor sin los acordes de su banda.

Pero sin poder remediarlo, volvía el Cristo de los Hortelanos a su plaza, a eso de las cuatro de madrugaba, como acostumbraba a hacer en el siglo pasado. Nuestra formación puso a las plantas de nuestro Titular los últimos presentes musicales de la noche… Todo se había cumplido. El Cristo de Gracia, posado de cara a la plaza, encaraba la última chicotá, mientras su banda lo volvía a mirar frente a frente, igual que lo hizo nueve horas atrás. En el Jardín del Alpargate, sus más fieles devotos se aferraban a Él con todas sus fuerzas, pidiendo fundirse en un abrazo eterno con el Padre. Dentro, en el cocherón, sus hermanos los recibían el volandas para posarlo por última vez. De nuevo las lágrimas, los abrazos, la risa, la satisfacción, la pena, el recuerdo, la melancolía, el sabor de un trabajo bien realizado y las ganas de volver entregar al Divino Esparraguero al pueblo cordobés en un nuevo Jueves Santo. Y en ese mar de sollozos y abrazos, por encima de las cabezas, se alza Él y su bendita Madre, ambos con una sonrisa imborrable en sus labios… Un año más, sus hijos habían vuelto a hacer Historia en la Ciudad de Córdoba.

#CórdobaSoñóLaGracia

Javier Romero Pérez

Componente de la Agrupación Musical Santísimo Cristo de Gracia

 

En este enlace podéis ver los diferentes vídeos de este día recogidos en una lista de reproducción:

https://www.youtube.com/playlist?list=PLZjv5Ni0SSWm6JJvbVceRTGtx545_nvDS

 

Por último, en las siguientes fotos os dejamos el repertorio detallado de este Jueves Santo tras nuestra Hermandad del Santísimo Cristo de Gracia: