EL TRIUNFO DE LA VIDA

 

 

 

Y llegamos al día en que pusimos punto y final a nuestra gran Semana Santa, el año en el que nuestro X aniversario se hacía realidad, un año donde hemos recogido momentos inolvidables que se recogen en los diferentes rincones de nuestra ciudad y de los lugares donde tenemos el privilegio de dejar nuestro sello musical. Sin apenas darnos cuenta era Domingo de Resurrección, todo llegaba a su fin, pero aún nos esperaba Nuestro Señor Resucitado de Córdoba para acompañarlo por las calles de la ciudad califal. Varios años pasaban desde que un puñado de niños y niñas abriesen el cortejo de dicha Hermandad y en este día volvían, con la misma ilusión que aquel día, para acompañar a al Señor de Santa Marina. Así nos lo cuenta nuestro compañero Javier Romero Pérez en su crónica:

“EL TRIUNFO DE LA VIDA”

Corrían las 8 de la mañana cuando la cordobesa formación del Cristo de Gracia se reunía en Santa Marina para poner el broche de oro a la Semana Santa de nuestra ciudad. Sobre nuestras espaldas traíamos una dura semana de arduo trabajo, más de tres centenares de marchas interpretadas, pocas horas de sueño y un cansancio físico bastante notable. Sin embargo, en nuestro corazón, la Gracia de Cristo brillaba radiante cuando más la necesitábamos… Era sin duda el día más importante para todos los cristianos, el día que conmemorábamos aquello que da sentido a todo lo que habíamos anunciado durante una semana: Aquel que padeció y murió por nosotros, HABÍA RESUCITADO.

Repicaban campanas a júbilo en el templo fernandino cuando nuestra agrupación se habría paso con toque de ordinaria y a son de “Rosario de Montesión”. Minutos más tardes, el cortejo de túnicas blancas se iba desplegando ante nosotros y tras ellas, el Señor Resucitado asomaba por el dintel de Santa Marina con el brazo decidido, señalando el camino a seguir. Las dos primeras marchas proclamaban férreamente el triunfo glorioso de Jesús, pues fueron “Resucitó” e “Y Yo soy la Resurrección y la Vida”, que seis años después de su composición, sonaba por primera vez tras el Rey del barrio de los piconeros. Estas fueron seguidas de “Coronación” que acompasaba el andar del paso para salir de su plaza.

Llegábamos entonces a una calle muy especial para nosotros, una calle cargada de recuerdos y emociones y que, debido a los nuevos horarios, no habíamos podido pisar hasta ese día. Significado especial tuvo en dicha calle las marchas “La Trabajadera” y la que lleva por título el mismo que el que da nombre a la calle, ese que conmemora lo que se vivió entre esos muros en 2008… sonaba “Alfaros”.

Camino a la Santa Iglesia Catedral, se pudo escuchar un amplio repertorio de marchas que iban desde los clásicos más solemnes hasta las marchas más alegres que tenemos. Muchas de ellas enlazadas, rehusando del toque de tambor, pues qué mejor manera de anunciar la Resurrección de Cristo que sin dejar de hacer sonar música. Entre otras, se pudieron escuchar “Ángeles Salesianos”; “Gratiam”, “A Ti Dios Padre”, “La Oración en el Huerto”, “Cristo de La Salud y Buen Viaje”, “Esperanza Madre del Amor”, “Esencia de Jueves Santo” o “Consuelo Gitano”.

Ya en Carrera Oficial, Jesús Resucitado cruzaba el arco con “Amén” y “Paz”, seguidas de diferentes marchas litúrgicas que lo condujeron hasta el interior de las naves Catedralicias. Una vez fuera de ellas, resonó con fuerza en el patio de los Naranjos el estreno de este año para la Cofradía, “Resurrección de Jesús”. “Oh Pecador” fue la marcha que puso punto y final al radiante y pleno estreno de la Carrera Oficial de Córdoba.

La vuelta al templo estuvo plagada de estampas y chicotás memorables, testigo de las mismas fueron los cientos de cordobeses que se agolpaban en las sinuosas calles del casco histórico de nuestra ciudad. Algunos ejemplos fueron “Virgen de la Estrella” y “Cae tu Sangre…” en Cardenal González, o “Reo de Muerte”, “Cautivo de tu Amargura” y “Al Señor del Silencio” en la calle de la Feria. De igual forma, en el centro cordobés también se iban sucediendo y entremezclando las marchas, como “Alma de Dios” frente al Ayuntamiento o “Rocío del Cielo”, “Estrella Reina del Cielo” y “La Música que nos une” en San Pablo.

“Y contigo hasta el Cielo” estremeció a los cofrades que disfrutaban viendo la escena en la plaza de San Andrés, con la cual la Hermandad del Resucitado se encaminaba al barrio, al que entró a son de “He ahí Jesús”. Otro de los grandes momentos del día fue en el compás de San Agustín, donde se alzaba la popular espadaña del templo en el flamante cielo azul, mientras sonaba “Sones de un Barrio”.

El día tocaba su fin y paseábamos por las últimas calles del recorrido. Pese al cansancio agotador que sentíamos, no queríamos que se nos escapara de las manos esta semana tan ansiada, este día tan entrañable… Es por ello que enlazamos un buen puñado de marchas para poder disfrutar del perfecto Domingo de Resurrección unos minutos más. Mas el final era irremediable… La Cruz de guía volvía a posarse en su casa y tras ella, llegaba el misterio del Resucitado. Volvían a sonar las tres marchas más interpretadas del día: “Coronación”, “Gratiam” y “Oh Pecador”. Y, por último, a modo de despedida hasta el año siguiente, la formación le regalábamos al Señor los compases de su marcha, “Y yo soy la Resurrección y la Vida”, poniendo fin a un Domingo de Resurrección que perdurará en las retinas, mentes y corazones de todos los componentes de esta Agrupación Musical.

Javier Romero Pérez

                                                Componente de la Agrupación Musical Santísimo Cristo de Gracia

En este enlace podéis ver los diferentes vídeos de este día recogidos en una lista de reproducción:

https://www.youtube.com/playlist?list=PLZjv5Ni0SSWkQGzgtwHmB8vXQKdi3gjV_

Por último, en la siguientes fotos os dejamos el repertorio detallado de este Domingo de Resurrección tras la Hermandad del Resucitado de Córdoba: